Mostrando entradas con la etiqueta Perú. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Perú. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de marzo de 2010

Llapay, mi nueva casa en los Andes, a 3000 m




El día 2 por la tarde-noche después de 4 horas en "carro" por una carretera, por suerte asfaltada, pero... sinuosa y en su mayor parte de un sólo carril (sólo en algunos tramos cabían "bien" dos carros), llegué a mi nueva casa en la "aldea" de Llapay, perteneciente al municipio de Laraos. Mi viaje comenzó en San Vicente de Cañete, en donde junto a 4 compañeros de trabajo más, subimos en un 4x4 cargados con maletas, material y con cuatro bidones de combustible.

El paisaje era árido y escarpado, predominando los colores ocres, amarillos y marrones. Sin embargo, poco a poco, nuestro alrededor fue cambiando de un auténtico desierto, con poco más de 20 mm de lluvia al año, sin nada de vegetación en las montañas próximas (ni en las lejanas), a un paisaje un poco menos árido, en el que salpicadamente aparecían algunos cactus. Toda esta combinación de colores contrastaba enormemente con los colores verdes que aparecían en las zonas llanas del valle del Rió Cañete, cuyo cauce iba siguiendo la carretera.

A tan sólo unos 30 km de Cañete hicimos la primera "parada técnica" en Lunahuaná, un pequeño poblado conocido por ser el punto de partida en el descenso del río, así como por producir un pisco (en otra ocasión hablaré sobre él) de excelente calidad. Cómo podéis imaginar, nuestra parada se debió más bien a esto último. De manera que después de conversar con una señora, que de manera artesanal lo producía, y de probar varias clases de piscos, nos decidimos a comprar una botella tamaño "familiar" para la inauguración que tendríamos el jueves.

Poco a poco nuestro entorno se fue vistiendo de un verde rancio, sin mucha vida, hasta que finalmente cayó la noche, y la única luz presente era la de nuestro coche. Así que mientras algunos de mis compañeros daban cabezadas en el asiento de atrás, yo, situado en el asiento del copiloto, me dedicaba a conversar, más bien a no parar de hacer preguntar, con el conductor (jefe del Programa Sierra, en dónde yo realizo mi trabajo) así como a escuchar la música andina que en ningún momento del viaje dejó de sonar.

A la mañana siguiente, después de sufrir un poco los efectos del jetlag, me di cuenta de que estaba en una zona totalmente distinta a lo que hasta ese momento había visto. Todo había cambiado. El amarillo era ahora verde, y la sequedad del suelo era ahora humedad. Por si fuera poco, el río, que con su fuerza y aguas bravas había ido esculpiendo el paisaje, resonaba bien alto y mostraba su fuerte e imponente carácter, dando la impresión de que en vez de haber río, hubiera unas cataratas al lado de mi casa. Por si fuera poco, es un río que está llenito de truchas, de manera que en cuanto pueda me iniciaré en el arte de la pesca con mosca.

Mi casa es el conjunto de edificios con el tejado rojo. Todas esas casitas pertenecen a la empresa, y es dónde duermen los ingenieros y los técnicos que trabajan en la zona, así como en dónde se guarda todo el material, coches, motos, productos agrícolas y en donde se ubican las oficinas (¡con conexión a internet por satélite!). Llapay consta de 15 familias, distribuidas a ambos lados de la carretera, y tiene: varias mini tiendas, una herrería, que también arregla ruedas y varios hospedajes. Por si fuera poco, se le está proveyendo de sistema de alcantarillado. El problema... es que no tengo ni idea de a dónde irán a parar las aguas que recoja el colector....imagino que al río...´
En fin, aquí me alojaré casi por un año, a excepción de mis días libres, que los aprovecharé para viajar por Perú (Iquitos, Cuzco, Arequipa, Lima, Piura, etc.) así como por el extranjero, si tengo dinero y tiempo, (Colombia, Bolivia, Chile, Mexico etc.).